Que no nos falte de ná. Hasta que nos lo quiten tó.

Financieros Sin Fronteras

Paco, te cuento lo de la Juani, cielo, para que lo publiques en el blog de la ONG.

Pues verás, que estaba hartita del cuchitril donde vivía en los Carabancheles y  le dio por comprarse un adosado cuando ella encontró un empleo en la limpieza de oficinas y el marido estaba tan bien colocado en el almacén de material eléctrico.

Pero como la Caja no le daba de hipoteca más que 100.000 coínes pues se tuvo que comprar la nueva casa a 70 kilómetros del curre en la capital. Ella dejó de trabajar porque le salía más caro el transporte que el sueldo de limpiadora que le daban. Lo de su marido no importaba porque aunque tenía que coger un autobús, el tren y el metro para ir y volver del trabajo, a él siempre le ha gustado viajar porque le hace soñar (el marido siempre ha sido un poco…

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